martes, 12 de enero de 2010

Todo programa educativo debe tratar de responder a las necesidades que emanan del propio contexto hacia el que esas propuestas se dirigen. Esta primera década del segundo milenio ofrece un panorama social configurado de acuerdo con unos cuantos fenómenos: la globalización de los mercados y de la cultura en general, los movimientos migratorios que recorren el globo de sur a norte y de este a oeste fundamentalmente, y las redes informáticas y telemáticas que dan pie a la sociedad informacional y del conocimiento. La velocidad a la que se incorporan los nuevos conocimientos procedentes de las fronteras de las distintas ciencias hace inabarcable el horizonte cultural. El conocimiento es hoy objeto de mercado y surgen empresas en esta línea. Por otra parte, se multiplican los modos de hacer y de aprender marcados por un nuevo vocablo: la interactividad .

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